LAS LEYENDAS DE BÉCQUER

becquerEntre 1858 y 1864, Bécquer publicó sus Leyendas. Unos veinticinco años antes, Zorrilla y el Duque de Rivas habían puesto de moda la narración de leyendas en verso, recogiendo el apego a la cultura popular, una característica del Romanticismo. Pero Bécquer empieza a publicarlas cuando ya el género había entrado en decadencia y además lo hace en prosa para adaptarse a los nuevos gustos del público, intentando dotarlas de verosimilitud (presenta sus cuentos como leyendas que han ido de boca en boca antes de que las pusiera por escrito y en ocasiones las enlaza con episodios de su propia vida) y con un estilo ágil próximo al periodismo.

Sin embargo, conserva tres características de las viejas leyendas en verso: la tendencia a ubicar la acción en la Edad Media, a describir castillos, templos, y a relatar sucesos sobrenaturales.

Las Leyendas presentan variedad: las hay tradicionales (El cristo de la calavera), fantásticas y simbólicas (Los ojos verdes), exóticas (El caudillo de las manos rojas)

En cuanto a su intencionalidad, Bécquer nos transmite un mensaje ético relacionado con los problemas espirituales de su tiempo, continuando así con la tradición didáctica de la literatura española: Este propósito moralizador explica que los personajes, aprisionados en su falta de fe, en la vanidad y en el orgullo o la ambición, desafían a Dios o a las fuerzas de la naturaleza por lo cual serán castigados. Bécquer, marcado por su formación católica, solo acepta dos salidas para el mal: la conversión al bien o el infierno. El narrador nunca coincide con los personajes malvados;  pero hay otros que representan fuerzas positivas que llevan al hombre hacia el amor y el arte: En Los ojos verdes, el caballero busca la transcendencia del amor; en el Miserere, el peregrino aspira a la perfección en el arte. Estos personajes también fracasan pero no se condenan. El típico héroe de Bécquer es el poeta (Manrique, Fernando),  que desprecia las limitaciones humanas y se pierde tras un ideal engañoso: aunque su recompensa sea la locura o la muerte, no se condena. En conclusión, Bécquer se dirige a sus contemporáneos perdidos en el materialismo burgués: les dice que hay una vida transcendente y que las acciones se premian o se castigan.

Bécquer escoge los asuntos de las leyendas en función del desarrollo de esas ideas. Los personajes representan las fuerzas morales que ocasionan el conflicto por lo que no hay apenas rasgos físicos ni complejidad psicológica: se les conoce por sus usos y palabras y por el modo de sentir el suceso maravilloso. Así simbolizan el materialismo demoníaco o la fuerza del ideal transcendente.

A menudo, las fuerzas del mal están representadas por mujeres: llevan al hombre a la perdición (Beatriz, en El monte de las ánimas). Generalmente están mejor caracterizadas psicológicamente que los personajes masculinos, pero de los rasgos físicos solo se presenta una belleza abstracta. Los personajes protagonistas son símbolos, a los que se oponen criados, monteros,… que son descritos como tipos costumbristas.

En cuanto al estilo, es más original que el contenido: es una prosa lírica con uso de ritmos, con énfasis en las sensaciones, uso de metáforas y descripciones coloristas. El esquema narrativo suele ser trágico.

En el siguiente enlace podéis descargaros el libro: http://biblio3.url.edu.gt/Libros/ley.pdf

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Acerca de A.Ortiz

Profesor de informática y responsable de la biblioteca de ESO y Bach. Amor de Dios de Alcorcón
Esta entrada fue publicada en 2º Bachillerato, Lectura obligatoria. Guarda el enlace permanente.

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